Muere líder de Madres de Plaza de Mayo Hebe de Bonafini

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La activista de derechos humanos lideró las protestas contra la dictadura militar en Argentina, y su lucha ayudó a esclarecer muchas desapariciones ocurridas durante la llamada guerra sucia. A los 93 años, Bonafini se había convertido en un ícono de la izquierda global, cuyos líderes lloraron su muerte.

La vicepresidenta argentina, Cristina Fernández, fue la encargada de informar del fallecimiento de Bonafini, quien desde el 10 de octubre se encontraba internado en el hospital Italiano de La Plata, para controles por “enfermedades crónicas no transmisibles”, según información que brindó al establecimiento.


Bonafini recibió el permiso de sus médicos el pasado 10 de noviembre para participar en la tradicional ronda de los jueves de las Madres de Plaza de Mayo frente al Palacio de la Moneda.

El gobierno argentino declaró tres días de luto tras la muerte de Bonafini, cuya lucha ayudó a establecer la identidad de más de 100 bebés sustraídos a madres jóvenes, víctimas de encarcelamiento, desaparición forzada y ejecuciones extrajudiciales durante los siete años de la dictadura argentina.

Una lucha que trascendió el objetivo inicial

Dos de los hijos de Bonafini se encuentran entre los desaparecidos de este período. Su destino nunca ha sido esclarecido, como el de muchos de los 30.000 activistas de izquierda, académicos y disidentes que desaparecieron sin dejar rastro durante la dictadura y cuyos familiares se unieron a la organización Madres de la Plaza de Mayo.


Vestidos con pañuelos blancos en la cabeza, intentaron llamar la atención sobre las violaciones a los derechos humanos cometidas por la dictadura.

Después del final de este régimen, Bonafini se involucró activamente en los esfuerzos para establecer responsabilidades y llevar ante la justicia a los perpetradores de crímenes de lesa humanidad.

Posteriormente, también se vinculó a diversos movimientos que promueven la justicia social y se acercó a líderes de la izquierda mundial como el fallecido expresidente de Venezuela Hugo Chávez, los expresidentes de Bolivia Evo Morales y Ecuador, Evo Morales, y la propia Fernández. .


Del reconocimiento a la polémica

Estas relaciones la convierten en un icono de los movimientos progresistas, pero también en una figura controvertida, por sus elogios a figuras controvertidas como el Che Guevara o Fidel Castro, o su celebración de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York.

“Sentí que había mucha gente en ese momento que estaba feliz, y sentí que la sangre de tanta gente en ese momento fue vengada”, dijo esta vez.

En 2011, su imagen se vio empañada por un escándalo de corrupción, cuando fue acusado de malversar 13 millones de dólares que recibió para la construcción de viviendas de interés social.

La asociación fundada por Bonafini dijo en un comunicado que, de acuerdo con los deseos de la activista, sus cenizas serán depositadas en el lugar de todas sus luchas: la Plaza de Mayo.

Con EFE y Reuters

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